Ucrania está utilizando drones con inteligencia artificial que son capaces de identificar y atacar a sus objetivos sin intervención humana. Según han confirmado varios desarrolladores ucranianos, los drones desplegados por el ejército ucraniano en la guerra contra Rusia están llevando a cabo ataques autónomos contra fuerzas rusas sin operador humano.

Ya se sabía desde hace semanas que Ucrania había aprobado el despliegue de los llamados drones Saker Scout para su usarlos en la guerra contra Rusia. Lo que hoy te traemos en Diario IA es la terrorífica confirmación de que la raza humana acaba de oficializar un paso más hacia lo desconocido en su relación con la inteligencia artificial.

La noticia, adelantada ayer por New Scientist y confirmada hoy por Forbes, supone un hito, pues estamos ante la primera demostración sobre un campo de batalla real de un dron que ataca por sí solo sin que un ser humano le dé la orden (las acusaciones de la ONU sobre ataques autónomos en Libia en 2020 siguen sin haber podido ser demostradas).

Así son los drones con IA que está usando Ucrania contra Rusia

Soldados ucranianos reponiendo proyectiles en sus drones de la empresa Saker.
Soldados ucranianos reponiendo proyectiles en sus drones de la empresa Saker.

Ucrania está probando el uso de la inteligencia artificial en el dron cuadricóptero «Saker Scout«. El dron puede manejarse manualmente, utilizarse como dron de reconocimiento o enviarse al campo de batalla como dron de ataque autónomo. Puede transportar tres kilogramos de explosivos hasta doce kilómetros, destruyendo incluso tanques pesados.

Según la empresa, el dron utiliza inteligencia artificial para llevar a cabo la detección de objetivos (incluso en presencia de camuflaje) y, o bien transmitir automáticamente las coordenadas del objetivo al puesto de mando, o bien atacar de forma autónoma (sin recibir orden humana)

Operador manejando un dron de la empresa Saker
Operador manejando un dron de la empresa Saker. El modelo cuenta con una función para buscar y atacar enemigos autónomamente sin recibir la orden de un humano.

Los drones Saker Scout pueden encontrar, identificar y atacar 64 tipos diferentes de objetivos militares rusos por sí solos, operando en zonas donde las interferencias de radio bloquean las comunicaciones e impiden el funcionamiento de otros drones.

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El cuadricóptero Saker Scout entró en servicio el mes pasado, pero sólo ahora parece haberse confirmado su uso autónomo mediante inteligencia artificial. Estos pequeños drones operados por control remoto han demostrado ser extremadamente eficaces como bombarderos con granadas antitanque RKG-3 modificadas u ojivas RPG y pueden destruir incluso tanques pesados.

El dron sólo ataca objetos como tanques, no personas. Sin embargo, las explosiones podrían matar a personas sin que un humano diera antes la orden de matar, según New Scientist.

IA al servicio de Ucrania

La empresa ucraniana Saker, fundada en 2021, se ha volcado en el desarrollo de drones militares de IA tras la invasión rusa. En un principio, la empresa pretendía desarrollar servicios de IA para empresas, según informa The Decoder, que añade que la empresa confirmó que el modo autónomo de su dron se está probando a «pequeña escala».

Un primer vídeo de Saker muestra al sistema identificando blindados ligeros y pesados (vehículos de transporte de tropas y tanques) y camiones mientras los sobrevuela:

El software de inteligencia artificial de Saker también es capaz de realizar navegación visual utilizando puntos de referencia conocidos en tierra, de modo que un dron puede encontrar su camino incluso si el GPS está bloqueado.

El Saker Scout está integrado en el sistema de distribución de inteligencia Delta de Ucrania, que fusiona datos de drones, satélites y otras fuentes para elaborar un mapa completo del campo de batalla. Un Saker Scout puede reconocer una zona por sí solo y aportar información. En lugar de vídeo en bruto, el software destaca los vehículos enemigos, de modo que los drones cartografían posiciones enemigas que, de otro modo, requerirían cientos de horas de análisis por parte de humanos, algo poco práctico cuando se está librando una guerra en tiempo real.

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El objetivo es agilizar al máximo el proceso de reconocimiento, toma de decisiones y ataque (también conocido como «cadena de muerte»), algo que no es posible cuando intervienen seres humanos. Saker sugiere que una cadena de muerte que se mueva a la velocidad de una máquina, con una participación humana mínima, podría ser transformadora a la hora de derrotar a las fuerzas rusas.

El Saker Scout puede actuar como cazador para equipos de drones de ataque FPV («visión en primera persona»): la IA actúa como observador señalando objetivos, y pasa automáticamente los detalles a los operadores de drones de ataque FPV, que verificarán un objetivo antes de atacarlo.

El ataque autónomo de los drones sólo se usaría si hay interferencias de radio

El uso más radical del Saker Scout es llevar a cabo ataques sin la intervención de un ser humano, encontrando y atacando objetivos de forma autónoma. Un portavoz de la compañía ha confirmado en el artículo publicado hoy en Forbes que el Saker Scout ya se había utilizado en este modo, pero sólo a pequeña escala.

Lo más probable es que sólo se utilice de forma autónoma cuando las interferencias de radio o los bloqueos impidan el control directo del operador.

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El portavoz señaló que la IA no es perfecta, pero que su prioridad es conseguir un sistema útil que salve vidas sobre el terreno. Como ya se ha dicho, Saker está en contacto permanente con los usuarios y el sistema se actualiza continuamente.

Actualmente, no existen leyes internacionales que regulen las armas autónomas, pero la ONU lleva muchos años debatiendo su posible uso. Un informe de la organización afirmaba que se habían desplegado drones de ataque autónomos en Libia en 2020, pero nunca se demostró su uso.

El espectro de las armas autónomas dotadas de inteligencia artificial lleva casi una década suscitando miedo e inquietud debido al temor de que los drones identifiquen accidentalmente a civiles como objetivos. O, dicho de otro modo, el temor de que la inteligencia artificial suponga el inicio del fin de la raza humana.