El CEO de OpenAI, Sam Altman, lleva invertidos más de 180 millones de dólares en una startup para frenar el envejecimiento. Pero, por si los planes de eterna juventud fracasan, la industria de la inteligencia artificial también avanza incansable hacia una frontera que parece más cercana que nunca: la resurección de los muertos usando la inteligencia artificial para crear un chatbot que emule la personalidad del fallecido.

La idea de resucitar a los muertos mediante tecnología plantea una serie de evidentes cuestiones éticas. Por ejemplo, ¿es correcto alterar la memoria de los seres queridos sobre el fallecido? ¿Y qué pasa con sus derechos de privacidad? A continuación en este reportaje especial de Diario IA exploramos qué herramientas son necesarias para que la IA pueda resucitar a nuestros muertos, y te contamos en qué fase de investigación se encuentra cada una de estas plataformas.

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Resucitar a los muertos con IA pronto será una realidad.

Tendran pantallas los cementerios del futuro para poder habalr con nuestros muertos
¿Tendrán pantallas los cementerios del futuro para poder hablar con nuestros muertos?

Como te estamos contando a diario, los últimos meses han sido testigo de importantísimos y rápidos avances en generación y reconocimiento de texto, voz y vídeo. Y nada indica que hayamos tocado techo. No es ninguna tontería afirmar que sólo es cuestión de tiempo para que aparezca una empresa que comience a ofrecer el milagro de devolverle la vida a un ser querido en forma de chatbot realista.

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Aunque ya hubo algunos intentos de crear compañías basadas en la creación de fallecidos con IA en el pasado (te lo contamos un poco más abajo en este reportaje), el grado de sofistificación actual sienta las bases para que esta vez, quizás, la jugada les salga bien. Otra cuestión muy diferente es la de si realmente habría una demanda para tales servicios.

Meta marca el camino del futuro audiovisual de la IA

Una vez más, tenemos que fijarnos en los movimientos de Sillicon Valley. Hace unos días, Meta presentó una de las novedades más revolucionarias en el campo de la inteligencia artificial (sin mucho bombo y platillo, por cierto). Y no, no nos referimos a las gafas Ray-Ban con inteligencia artificial.

Hablamos del espectacular lavado de cara hiperrealista de los avatares del metaverso de Marck Zuckerberg, del cual nos hemos enterado por boca de Lex Friedman al ver el último capítulo de su podcast. No ha habido ni rueda de prensa.

Son muchos los que, al ver el aspecto fotorrealista de los nuevos avatares de Meta, se han dado cuenta: que la IA pueda resucitar a nuestros muertos de un modo realista es algo que va a pasar.

Avatares hiperrealistas de Lex Friedman y Mark Zuckerberg desarrollados por Meta.
Avatares hiperrealistas de Lex Friedman y Mark Zuckerberg desarrollados por Meta.

La traducción de los podcasts de Spotify a otros idiomas o las duras palabras de la hija de Robin Williams ante el anuncio de que Disney resucitará a su padre para que sea el narrador de un cortometraje de Aladdín son indicios de lo que está por llegar.

Y si bien el sector del audio generado por inteligencia artificial parece estar produciendo resultados a la altura del de los textos generativos, que los vídeos automáticos presenten calidades hiperrealistas capaces de engañar al ojo humano no es más que cuestión de tiempo. Está pasando ya con ciertas películas hechas con IA.

Como sucede en el terreno de las parejas sentimentales virtuales (o, si lo prefieres, de la pornografía generada por inteligencia artificial), la calidad de los gráficos y del entorno visual es para muchos potenciales usuarios una barrera de entrada no negociable. Con el desarrollo de nuevos avatares hiperrealistas de tanta o mejor calidad que los vistos por Meta, es cuestión de tiempo que, cuando veamos un vídeo, no sepamos distinguir la realidad de la ficción.

Startups como Move AI están trabajando en la captura de movimiento 3D impulsada por IA con un solo smartphone (Move ya tiene en beta su app Move One con esta capacidad), lo que abarataría enormemente el coste y los recursos necesarios para hacerlo.Cementerio con inteligencia artificial

El boom de las personalidades alimentadas por IA

Una vez sentadas las bases del aspecto que podría tener la gente resucitada con IA, miremos cómo será su interior. Los personajes o personalidades impulsadas por la IA son un reflejo de otra tendencia más amplia que está experimentando avances increíbles: la creciente popularidad de la IA «impulsada por personajes».

Pensemos en Character.AI, una plataforma que nos ofrece poder hablar con la versión IA de famosos como Elon Musk, Charli D’Amelio, influencer bailarina, o Chris Paul, golfista profesional. Y también personajes ficticios como Super Mario. Todos estos personajes se basan en una ingente cantidad de datos introducidos para poder generar una inteligencia artificial creíble para el usuario. ¿Ves por dónde vamos?

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Home de character ai una web en la que hablar con la ia de famosos
Web de Character ai, una plataforma en la que hablar con la IA de famosos.

Este verano, la aplicación móvil de Character.AI consiguió más de 1,7 millones de nuevas instalaciones en menos de una semana, mientras que su aplicación web superaba los 200 millones de visitas al mes.

Character.AI afirmó que, además, en mayo, los usuarios pasaban una media de 29 minutos por visita, una cifra que, según la empresa, eclipsaba a ChatGPT de OpenAI en un 300%, mientras que el uso de ChatGPT disminuía. Esta viralidad atrajo a inversores como Andreessen Horowitz, que invirtió más de 100 millones de dólares en Character.AI, valorada en 1.000 millones de dólares.

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Por otra parte está Replika una controvertida plataforma de chatbot de inteligencia artificial que ofrece la posibilidad de tener una novia virtual hecha con IA. En marzo de este año contaba con unos 2 millones de usuarios, 250.000 de los cuales eran suscriptores de pago.

¿Qué hace falta para resucitar a los muertos con inteligencia artificial?

Home de la web de Eternime, una empresa desaparecida que pretendía resucitar a los muertos con IA.

A través de la recopilación de datos disponibles públicamente y el uso de técnicas de IA avanzadas, los desarrolladores pueden construir modelos de lenguaje y generación de texto que imitan la forma de hablar, escribir e incluso pensar de un individuo fallecido. Si bien la apariencia del resucitado es el aspecto más llamativo, son indispensables las siguientes tecnologías:

1. Recolección de datos: el caso Eternime

El proceso de reunir los datos del muerto es la tarea inicial, la piedra fundacional en la creación de una personalidad basada en inteligencia artificial. La idea es recopilar la mayor cantidad posible de datos que reflejen la personalidad, las experiencias, las opiniones y las emociones del fallecido. Estos datos pueden incluir imágenes, vídeos, audios, mensajes, correos electrónicos, publicaciones en redes sociales, cartas, diarios, etc.

Se almacenan en una base de datos o en la nube, y se utilizan como materia prima para entrenar al chatbot. Un ejemplo de esta herramienta es Eternime, una empresa fundada en 2014 con la idea de «inmortalizar» virtualmente a las personas creando un avatar digital en 3D que se pareciera y sonara como ellas después de morir.

Pero la idea se quedó en nada

Enternime se creó como una aplicación que recopila datos sobre ti mientras estás vivo. Recogía automáticamente cantidades ingentes de datos de tu smartphone (con permiso del usuario) y te hacía preguntas a través de un chatbot. Eternime era una idea interesante gestada antes del boom de empresas tecnológicas con IA que vivimos en la actualidad, y fracasó en su lanzamiento. Su sitio web finalmente expiró el 29 de enero de 2021. La última publicación en la cuenta de Twitter fue el 9 de mayo de 2018.

2. Reconocimiento de voz

Cuestión no menor es la de identificar y extraer el texto de los audios o vídeos del fallecido. Esta herramienta utiliza algoritmos de IA para identificar las palabras que se pronuncian en un archivo de sonido y convertirlas en texto escrito.

De esta manera, se puede obtener más información sobre lo que decía el fallecido y cómo lo decía. Hay muchas empresas que trabajan en IA para reconocimiento de voz. Algunas de las más destacadas son:

  • Google: Google es líder en el desarrollo de tecnologías de reconocimiento de voz. Su motor de reconocimiento de voz, Google Cloud Speech-to-Text, es uno de los más precisos y eficientes del mercado.
  • Microsoft: Microsoft también es un actor importante en el campo del reconocimiento de voz. Su motor de reconocimiento de voz, Azure Speech Services, es compatible con una amplia gama de idiomas y acentos.
  • Amazon: Amazon es otro jugador importante en el mercado del reconocimiento de voz. Su motor de reconocimiento de voz, Amazon Transcribe, es una solución rentable y fácil de usar.
  • IBM: IBM es una empresa líder en el desarrollo de tecnologías de inteligencia artificial. Su motor de reconocimiento de voz, Watson Speech to Text, es una solución escalable y segura.
  • Cisco: Cisco es una empresa de telecomunicaciones que también ofrece soluciones de reconocimiento de voz. Su motor de reconocimiento de voz, Cisco Voice Gateway, es una solución para empresas que necesitan integrar el reconocimiento de voz en sus sistemas de telefonía.

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3. Síntesis de voz

Generación de una voz artificial a partir de un texto escrito. Esta herramienta utiliza algoritmos de IA para analizar las características acústicas y prosódicas de una voz humana y reproducirlas con un sintetizador.

Así, se puede crear una voz que imite la del fallecido y que pueda hablar con el usuario. Entre las muchas plataformas disponibles destaca Lyrebird, una empresa que ofrece crear una voz sintética personalizada a partir de unos pocos minutos de grabación.

4. Análisis de sentimientos

Detección y clasificación de las emociones que se expresan en un texto. Esta herramienta utiliza algoritmos de IA para identificar palabras o frases que indiquen sentimientos positivos o negativos, como alegría, tristeza, ira o miedo.

Sólo así se puede conocer el estado emocional del fallecido y adaptar el tono del chatbot. Un ejemplo de esta herramienta es IBM Watson Natural Language Understanding, un servicio que ofrece analizar el sentimiento y las emociones de un texto.

Los grandes modelos lingüísticos basados en IA y entrenados a partir de cantidades masivas de conversaciones de voz, texto y vídeo son ahora lo bastante inteligentes como para detectar e imitar emociones como la empatía, a veces mejor que los humanos, según afirman algunos expertos.

Estas nuevas y potentes capacidades prometen mejorar las interacciones en los servicios de atención al cliente, recursos humanos, salud mental y otros campos. También plantean cuestiones morales y éticas sobre si las máquinas, que carecen de remordimientos y sentido de la responsabilidad, deberían poder interpretar y evaluar las emociones humanas.

Empresas como el gigante de las telecomunicaciones Cox Communications y el gigante del telemarketing Teleperformance utilizan la IA para medir los niveles de empatía de los agentes de los centros de atención telefónica y utilizar las puntuaciones para evaluar su rendimiento. También hay médicos y terapeutas que ya usan la IA generativa para establecer una correspondencia empática con los pacientes.

5. Generación de lenguaje natural

Esta herramienta se encarga de producir un texto coherente y relevante a partir de una entrada. Esta herramienta utiliza algoritmos de IA para aprender a escribir como un humano, teniendo en cuenta el contexto, el propósito y el estilo del texto.

La idea es crear un chatbot que pueda responder a las preguntas del usuario con frases que imiten las del fallecido. Un ejemplo de esta herramienta es OpenAI GPT-4, un modelo de IA que puede generar textos sobre cualquier tema a partir de unas pocas palabras o frases.

Otros precedentes pre boom de la IA: Virtual Eternity: Virtual Eternity, LifeNaut & Humai

Los primeros intentos de crear réplicas de seres humanos muertos son variados y tempranos. Virtual Eternity, de Intellitar, con sede en Arizona, se lanzó en 2008 y utilizaba imágenes y patrones del habla para simular la personalidad de un ser humano, por ejemplo sustituyendo a alguien en una reunión de negocios o charlando con seres queridos en duelo tras la muerte de una persona.

Sitio web de Virtual Eternity
Sitio web de Virtual Eternity

En un artículo para CNET, un crítico calificó Intellitar como el producto «con más probabilidades de hacer llorar a los niños». Pero poco después de que la empresa quebrara en 2012, su sitio web desapareció.

LifeNaut, un proyecto respaldado por la organización transhumanista Terasem (también conocida por crear BINA48, una versión robótica de Bina Aspen, la esposa del fundador de Terasem), supuestamente combinará información genética y biométrica con flujos de datos personales para simular un ser humano completo una vez que la tecnología lo permita.

Sin embargo, el sitio web del proyecto (basado en Flash) es como un viaje al pasado (el diseño es desastroso), lo que indica que la promesa real de la inmortalidad digital está probablemente muy lejos y requerirá actualizaciones a lo largo del camino.

Sitio web de LifeNaut

Otro de los ejemplos más llamativos lo encontramos en Humai, una empresa que decía estar trabajando en el uso de la inteligencia artificial y la criogenización para dar a la gente la opción de vivir eternamente. Aunque no está muy claro si lo decían en broma o en serio (evidentemente, quedó en nada), el CEO hablaba en términos similares a los actuales: «Estamos utilizando inteligencia artificial y nanotecnología para almacenar datos sobre estilos de conversación, patrones de comportamiento, procesos de pensamiento e información sobre cómo funciona tu cuerpo desde dentro hacia fuera», afirmó el CEO de una empresa que aseguró que tendría lista la primera aplicación en 2017.

Dilema ético: el caso de Jessica Bot

Como hemos comentado antes con el caso de Disney y Zelda Williams, tenemos que tener en cuenta la espinosa cuestión de quién debería tener la autoridad para crear estas réplicas en primer lugar: ¿un familiar cercano, un empleador, una empresa? No todo el mundo querría reencarnarse en un chatbot.

En un artículo de 2021 para el San Francisco Chronicle, el periodista Jason Fagone relata la historia de un hombre llamado Joshua Barbeau que creó una versión chatbot de su prometida Jessica, fallecida hace mucho tiempo, utilizando el GPT-3 de OpenAI (cogería la idea de aquel capítulo de Black Mirror? en el que pasaba algo similar?)

Aunque los familiares de la joven eligieron no interactuar con el bot, para él era una forma de sobrellevar la muerte y el duelo, pero también le permitía mantener una estrecha relación romántica con una persona que ya no estaba viva. Algo similar está sucediendo ya con todas esas webs que ofrecen novias virtuales generadas por inteligencia artificial.

Al final, sin embargo, son los desarrolladores y las empresas, no los seres queridos, quienes tienen el control sobre cuánto tiempo persisten los chatbots. El programa experimental utilizado para crear Jessica Bot planificó la mortalidad en el sistema; para ahorrar en costes operativos, el desarrollador lo construyó intencionadamente para que decayera y muriera. Barbeau tuvo que ser juicioso con su tiempo con Jessica y dejó de interactuar con el chatbot antes de que se le agotara demasiado la batería para no tener que enfrentarse directamente a otra forma de muerte.

En algunos casos, los desarrolladores podrían querer creer que los chatbots pueden continuar indefinidamente, ayudando a los muertos a sustituir por completo a los trabajadores vivos. Por ejemplo, la huelga SAG-AFTRA plantea cuestiones sobre los derechos de personalidad de los muertos, ya que la IA generativa puede utilizarse potencialmente para revivir a actores muertos.

Cuestiones similares ya se han planteado con varias versiones deepfake de celebridades muertas, como el polémico uso de la voz deepfaked del chef Anthony Bourdain en un documental sobre su vida y, en un caso más mundano, las conferencias grabadas de un profesor que le permiten seguir trabajando en una universidad después de su muerte.

Pero estas recreaciones, además de perjudicar potencialmente a los trabajadores vivos, también pueden molestar a los seres queridos supervivientes de los fallecidos y causarles nuevos quebraderos de cabeza burocráticos cuando intentan obtener el control sobre las réplicas de sus familiares muertos. Como lo sucedido hace unos días en Almendralejo, donde una veintena de menores desnudaron con IA a varias niñas de la localidad, podrán crearse versiones de personas mediante IA sin el conocimiento o consentimiento de los familiares vivos.

La resurrección de los muertos a través de la IA revelará las relaciones de poder, las infraestructuras y el trabajo en red que hay detrás de todas las formas de producción digital.

Hay muchos otros dilemas morales que considerar. El investigador Carl Öhman, del Oxford Internet Institute, exploró los posibles problemas de los «servicios de recreación» en un artículo publicado en Nature, en el que nombraba a Eternime y Replika.

«El principal problema, tal y como yo lo veo, es la actualización del software», explica a Business Insider. Si te registras para que una empresa almacene tu chatbot para siempre, no podrás aprobar ninguna actualización de software que pueda cambiar el funcionamiento de ese bot después de tu muerte.

El coste de mantener con vida a nuestros muertos resucitados con IA

La posibilidad de crear facsímiles aún más convincentes de seres humanos, incluso muertos requerirá grandes recursos, como materias primas, agua y energía, lo que apunta quizás a la insensatez de mantener chatbots de muertos ante un cambio climático catastrófico. También tiene costes financieros astronómicos: al parecer, el mantenimiento de ChatGPT cuesta 700.000 dólares al día y llevará a OpenAI a la bancarrota en 2024. No es un modelo sostenible para la inmortalidad.

La resurrección con IA no será barata. Y esta es, junto con la tecnología, la única cortapisa que podría frenar la implementación del fenómeno. Con ChatGPT y otros potentes modelos de lenguaje de gran tamaño, ya es factible crear un chatbot con una personalidad tan o más convincente que la de la persona muerta. Pero hacerlo, sobre todo ante la escasez de recursos y la inevitable decadencia, ignora las ingentes cantidades de trabajo que supone mantener vivos a los muertos en línea.

Siempre tendrá que haber alguien encargado del engorro de mantener los sistemas automatizados, como demuestran los anotadores y moderadores de contenido sobrecargados de trabajo y mal pagados que hay detrás de la IA generativa, y esto también es cierto en lo que respecta a las réplicas de los muertos.

Desde la gestión de un patrimonio digital después de recopilar contraseñas e información de cuentas, hasta la navegación por una casa inteligente heredada que se descompone lentamente, las prácticas de cuidado de la muerte digital requieren un mantenimiento significativo.

Como pueden atestiguar las personas encargadas del mantenimiento de las pertenencias digitales de seres queridos fallecidos, existe una gran diferencia entre lo que la gente cree que quiere, o lo que espera que otros hagan, y la realidad de lo que significa ayudar a las tecnologías a perdurar en el tiempo. La mortalidad tanto de las personas como de la tecnología significa que estos sistemas dejarán de funcionar en última instancia.

Podremos crear réplicas realistas de los muertos, pero estas réplicas dependerán del trabajo de los vivos para persistir: como ocurre con los legados digitales en general, alguien tiene que pagar por los nombres de dominio y los servidores, borrar mensajes de spam, responder correos electrónicos a cuentas muertas, actualizar formatos de archivo o trasladar archivos de un disco duro a otro cuando desaparecen sitios web y empresas.

Y, sin embargo, el dinero no lo es todo. Estamos, quizás, ante uno de los ejemplos superlativos de la máxima «que puedas hacerlo no necesariamente significa que debas hacerlo».