Ha tardado poco más de una semana, pero aquí está. OpenAI, la empresa de inteligencia artificial detrás del espectacular ChatGPT (y del no menos espectacular drama a lo Juego de Tronos vivido hace unas semanas), ha anunciado su nueva junta directiva.

Sam Altman, cuyo despido y posterior reingreso cinco días después constituyen la telenovela más épica jamás vivida en Silicon Valley, regresa como CEO y sólo Adam D’Angelo sobrevive en una junta de tres personas. La empresa también ha anunciado que Microsoft, su estrecho socio y principal inversor, se unirá al consejo como observador sin derecho a voto.

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Así queda el nuevo consejo de OpenAI

Con tres de los cuatro miembros de la junta que decidieron repentinamente despedir a Altman ahora fuera, el nuevo consejo consta de tres miembros:

  • Bret Taylor, presidente del consejo y presidente y director de operaciones de Salesforce.
  • Larry Summers, ex secretario del Tesoro de EE.UU. y profesor de la Universidad de Harvard.
  • Adam D’Angelo, cofundador y consejero delegado de Quora y el único que queda del consejo anterior.
  • Mira Murati es CTO, Greg Brockman vuelve como Presidente.

El anuncio, publicado por el propio Sam Altman en su web (y bajo el título «Un mensaje de Sam para la compañía»), se produce tras la dramática serie de acontecimientos que comenzaron el 18 de noviembre cuando el consejo anterior, compuesto por Altman, Brockman, D’Angelo y Toner, destituyó abruptamente a Altman como consejero delegado de OpenAI, alegando falta de franqueza y confianza en su liderazgo.

«Nunca he estado tan ilusionado con el futuro» – Sam Altman en su comunicado de hoy.

La noticia fue seguida por un fugaz fichaje de Altman por parte de Microsoft, el nombramiento de una CEO, Mira Murati, que fue sustituida un día después por Emett Shear (ex CEO de Twitch) y la restitución de Altman.

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Microsoft es uno de los principales inversores de OpenAI con una participación del 49% en la entidad con ánimo de lucro que controla la junta directiva de la organización sin ánimo de lucro. Hasta ahora, no había tenido visibilidad en ese consejo. Con su inclusión como miembro sin derecho a voto se garantiza, al menos, no llevarse otro susto: la destitución de Altman supuso una gran sorpresa y puso en peligro la una de las asociaciones tecnológicas más importantes de la actualidad.

En su mensaje, Sam Altman ha asegurado estar «deseando terminar el trabajo de construir una AGI beneficiosa con todos vosotros: el mejor equipo del mundo, la mejor misión del mundo».