Se estima que Chat GPT le cuesta unos 100.000 dólares diarios a OpenAI. Y muchísima gente lo usa gratis. Las cuentas no salen claras, ¿no? Los grandes mastodontes tecnológicos especializados en inteligencia artificial como Microsoft, OpenAI, Google, Nvidia o Adobe esperan que la IA generativa se abarate con el tiempo, como ha ocurrido con muchas tecnologías, como el almacenamiento en la nube y la animación en 3D. Mientras tanto, ya ofrecen (o planean ofrecer) servicios de IA con precios al alza. ¿Se acabó el sueño del todo gratis?

Es probable que los nuevos chips y otras innovaciones abaraten los costes de procesamiento. Pero, por ahora, la situación de euforia y frenesí a veces recuerda un poco a la de un escenario de burbuja: no hacemos más que leer casi a diario noticias sobre grandes empresas invirtiendo en productos con IA, al tiempo que lo que más busca la gente en Google son alternativas gratuitas. ¿Es este modelo sostenible?

(Relacionado: La importancia de Nvidia en el mundo de la inteligencia artificial)

¿Es la inteligencia artificial una burbuja?

La trinidad de líderes tecnológicos (Microsoft, Google y Meta, con Amazon también como aspirante a la corona de la IA generativa) llevan meses realizando inversiones masivas en la industria de la inteligencia artificial. Los inversores también pueden ver actores esenciales en la cadena de suministro, sobre todo Nvidia, que está impulsando casi en solitario la revolución de la IA con sus chipsets, fundamentales para la rentabilidad a largo plazo de la IA generativa.

Sin embargo, si algo nos han enseñado las recientes decisiones de Meta es que las grandes inversiones tecnológicas tempranas y el bombo publicitario en todo el sector no siempre son los mejores ingredientes para el éxito.

A falta de ver el grado de aceptación de las gafas Apple Vision Pro, el Metaverso se convertirá probablemente en un cuento con moraleja de una tecnología que no estaba preparada para su adopción masiva y que no logró atraer el nivel de inversión externa necesario para crear el tipo de nuevo panorama empresarial digital que Meta esperaba. El relato recuerda mucho al de la burbuja de internet de principios de siglo.

¿Es la IA la nueva burbuja punto com?

La burbuja de las punto com (y su posterior desplome) fue una época definida por un frenesí similar al de la fiebre del oro y unas valoraciones infladas. Ansiosos por sacar provecho de la nueva y lucrativa era de la tecnología, los inversores de capital riesgo se lanzaron a invertir grandes sumas en empresas que, aunque hacían todas las promesas correctas sobre su capacidad para cambiar el mundo, aún no habían demostrado realmente su viabilidad.

Y cuando la gran mayoría de estas empresas se quedaron cortas, fracasaron, tragándose aproximadamente 5 billones de dólares en recaudación de fondos mientras se hundían en el olvido de la www punto. Hay voces que afirman que ahora mismo estamos viviendo una situación similar.

Las acciones de Nvidia, por ejemplo, el fabricante de chips cuyas GPU se buscan para proyectos de IA, han triplicado su valor este año, mientras que gigantes tecnológicos como Meta, Microsoft y Amazon, que trabajan en tecnología de IA, han visto cómo sus cotizaciones se disparaban un 154%, un 65% y un 35%, respectivamente. Veamos en detalle un ejemplo de lo que está pasando en una división en concreto de Microsoft que podría servirnos para entender bien de qué estamos hablando.

Microsoft & OpenIA: el caso GitHub Copilot

Sirviéndose de la ayuda de OpenIA, Microsoft lanzó en octubre de 2021 una plataforma que ayuda a los programadores a crear, corregir y traducir código llamada GitHub Copilot. El servicio reduce considerablemente el tiempo y el esfuerzo necesarios para programar y ya ha sido usado por más de 1,5 millones de personas. Por desgracia, GitHub Copilot también está resultando ser un desagüe de dinero, con informaciones que aseguran que Microsoft estaría perdiendo del orden a 20 dólares mensuales por cada usuario de GitHub Copilot.

Los usuarios particulares pagan 10 dólares al mes por el asistente de inteligencia artificial GitHub Copilot. Una fuente cercana ha llegado a afirmar en un artículo de The Wall Street Journal que algunos usuarios le costaban a Microsoft hasta 80 dólares al mes.

GitHub Copilot utiliza modelos GPT de OpenAI para ayudar a resolver problemas de codificación. Microsoft, que lleva invertidos más de 13.000 millones de dólares en la startup de IA, usa modelos de OpenIA para impulsar innumerables herramientas de IA en sus empresas, incluido Microsoft 365 y Windows Copilot (sí, se llaman igual que la extensión de GitHub). Se sabe que Office 365 con IA le cuesta a los usuarios 30 dólares al mes, bastante más que las suscripciones de software de oficina sin ayuda de la IA (13 dólares al mes). Y está por ver cuál será el precio de Windows 12.

OpenAi & ChatGPT: el desafío de que los usuarios se queden

No cabe duda de que el líder de los grandes modelos lingüísticos, OpenAI, y rivales como Anthropic están aumentando rápidamente sus ingresos (el último dato facilitado esta semana por The Information revela que OpenAI está generando ingresos a un ritmo de 1.300 millones de dólares al año, un 30% más que los 1.000 millones anuales de los que informábamos este verano.

Pero nuevos datos de Kruze Consulting, una consultora de finanzas y recursos humanos, apuntan al menos a un reto al que se enfrentarán estas empresas: conseguir que sus clientes se queden.

la base de datos de chat gpt ya puede acceder a internet

El análisis de Kruze de los gastos de más de 800 empresas de nueva creación respaldadas por capital riesgo revela, como era de esperar, que el porcentaje de empresas que utilizan productos OpenAI ha aumentado hasta el 57% en septiembre, frente al 3% en noviembre del año pasado, cuando se lanzó ChatGPT. Pero cuando se profundiza un poco más, se ve un panorama diferente.

Mientras que las 800 empresas gastaron una media de 2.600 dólares al mes en OpenAI, el gasto medio fue de sólo 80 dólares, suficiente para unas cuantas suscripciones a ChatGPT+. Esta diferencia sugiere que unos pocos usuarios avanzados han sesgado la cifra media y que la mayoría están experimentando o no necesitan mucho de OpenAI. Es decir, prueban la herramienta con sus capcidades premium durante un tiempo y luego las abandonan.

Google & Adobe

Google, que está lanzando una función similar de asistente de inteligencia artificial para su software de trabajo, también cobrará 30 dólares al mes además de la cuota de suscripción normal, que comienza en 6 dólares al mes.

A diferencia de Microsoft, Google y otros que han optado por una tarifa plana mensual, Adobe utiliza un sistema de créditos para asegurarse de que su generador de imágenes por IA, Firefly (que acaba de presentar Image Creator 2), no le deje en números rojos. Cuando los clientes de Adobe superan los créditos mensuales asignados, la empresa reduce la velocidad del servicio para desincentivar el uso excesivo.

Locura bursátil

En el mismo artículo del Wall Street Journal se afirma que «la incertidumbre sobre los modelos para hacer dinero ha asustado a ciertos inversores». Las acciones de las empresas relacionadas con la IA se han disparado este año, al tiempo que OpenAI está planteando una venta de acciones que la valoraría en 90.000 millones de dólares, casi el triple que a principios de año».

El aumento de las valoraciones refleja el entusiasmo por la promesa de la IA, según May Habib, Directora General de Writer,  una empresa que crea herramientas de IA generativa para empresas. Según Habib, los ejecutivos pronto se fijarán más en los costes: «Creo que el año que viene desaparecerán los fondos para la IA generativa«, ha afirmado Habib.

Goldman Sachs: «La IA no es una burbuja»

Según Goldman Sachs Research, los «primeros ganadores», incluidos los fabricantes de los semiconductores necesarios para desarrollar la tecnología de IA y los proveedores de servicios en la nube con la infraestructura informática para comercializarla (es decir, las empresas más avispadas que supieron ver antes que nadie de qué iba la cosa, como Nvidia), han obtenido una rentabilidad de aproximadamente el 60% durante los ocho primeros meses de 2023.

Peter Oppenheimer, estratega jefe de renta variable mundial de Goldman Sachs Research, aseguró en septiembre de este año que, aunque esos valores han subido sustancialmente, no parece que se encuentren en una burbuja.

Las valoraciones de las empresas que lideran el mercado «no están tan estiradas como en periodos anteriores, como la burbuja de Internet que se desplomó en 2000, afirma Goldman Sachs» en este artículo, y las compañías tienen unos balances y unos rendimientos de la inversión inusualmente sólidos. «Creemos que todavía estamos en las fases relativamente tempranas de un nuevo ciclo tecnológico que probablemente conduzca a un mayor rendimiento superior«, escribe Oppenheimer.

Charlie Munger, escéptico con el hype que está recibiendo la IA

En términos mucho más rotundos se ha expresado hace unos días Charlie Munger, famoso inversor, socio y amigo de Warren Buffet. Munger, de 99 años, vicepresidente de Berkshire Hathaway desde 1978, afirmó el pasado jueves que la IA está sobrevalorada durante la conferencia Zoomtopia de Zoom: «Creo que se le está dando demasiada publicidad», dijo Munger, según Fortune. «Y creo que probablemente está recibiendo más de lo que se merece».

Personalmente, soy escéptico ante el bombo y platillo que se ha dado a la inteligencia artificial. Creo que la inteligencia tradicional funciona bastante bien

El tiempo nos ha enseñado que ninguna empresa es inmortal o «demasiado grande para caer». La crisis del 2008 (o incluso estos años, con el fin de la fiebre por las criptomonedas o el metaverso) ha evidenciado que nadie está a salvo de quedar demasiado atrapado en la exageración y tropezar en la carrera por establecer su dominio y relevancia en un panorama tecnológico cambiante.

Además, por regla general, un bucle de retroalimentación de grandes sumas de dinero nunca es especialmente saludable, y ya se empiezan a ver grietas en algunos de los principales actores del sector.

Al igual que pasó con unas pocas empresas punto com, es probable que algunas empresas de IA sigan existiendo. Pero es probable que muchas no lo hagan, y dado lo que sabemos sobre los fantasmas del pasado de las punto com, la cautela )algo que a menudo se pierde en la niebla de la guerra) está más que justificada.