El New York Times ha oficializado un primer acercamiento hacia la inteligencia artificial generativa tras la contratación, hace un mes, de un subdirector encargado de supervisar la implantación de la IA en el diario.

Como si alguien de su cúpula directiva hubiera leído el artículo de opinión de ayer de El País, titulado El apocalipsis mediático tiene cura: entrenar periodistas, no IA, el prestigioso periódico estadounidense ha anunciado que empezará a crear un equipo para explorar el uso de la IA generativa en su redacción.

La columnista Marta Peirano sentenciaba dicho artículo con una receta: «El futuro depende de transformar las redacciones entrenando a los periodistas, no los modelos de IA«. Y eso es lo que se dispone a tantear el diario neoyorkino, aunque dejando bien claro que sus contenidos seguirán siendo redactados por seres humanos.

¿Cómo funcionará la inteligencia artificial en el New York Times?

Zach Seward, contratado en diciembre del año pasado por el New York Times para establecer principios sobre cómo utilizar y cómo no utilizar la inteligencia artificial generativa en el diario, ha publicado hoy en Threads que se dispone a contratar a un equipo de unas cinco personas que se «centrarán en la creación de prototipos de usos de la IA generativa y otras técnicas de aprendizaje automático para ayudar con la información y la forma en que el Times se presenta a los lectores».

Según se lee en el artículo publicado en el NYT en diciembre con motivo de la contratación de este periodista especializado en IA, varios equipos de todo el edificio iniciaron en junio diversas exploraciones de la Inteligencia Artificial.

La noticia que hoy nos ocupa supone, quizás, la primera piedra de una filosofía que, dada la magnitud de la inteligencia artificial generativa, al NYT no le ha quedado más remedio que abrazar.

La eterna crisis del periodismo en el siglo XXI

El anuncio se produce en un momento en el que el periodismo, que vive en una crisis constante que sobrepasa ya las dos décadas (desde la introducción masiva de internet, Google y el consiguiente derrumbe de las barreras de acceso a la información) encara un nuevo desafío en forma de miríada de competidores impulsados por inteligencia artificial generativa (llámese ChatGPT, Bard, Perplexity o incluso los nuevos navegadores de internet con IA y sugerentes propuestas informativas libres de publicidad y cookies de rastreo, como es el caso de Arc.

Arc Search presenta una forma revolucionaria de hacer búsquedas en Internet

 

Sin olvidar la debacle de Sports Illustrated, que se enfrenta a un despido masivo de empleados tras conocerse que muchos de sus contenidos estaban redactados con inteligencia artificial y despidos ejecutados o anunciados en un sinfín de publicaciones, como The Washington Post, Los Angeles TimesTimeBusiness InsiderNew York Daily News, o The Baltimore Sun, por nombrar a unos cuantos.

Lejos quedan (hace más de una década) los tiempos en los que Jeff Bezos compraba The Washington Post por 250 millones y BuzzFeed (ahora en plena deblacle financiera) rechazaba una oferta de compra de 500 millones de Disney.

Hace años que vender periódicos dejó de ser un negocio próspero. La situación hace tiempo que dejó de ser desesperada. El periodismo tradicional lleva meses jugando en tiempo de descuento.

¿Qué clase de especialistas en inteligencia artificial van a contratar en el New York Times?

De cara a la formación de este nuevo equipo que orientará al resto de la redacción del NYT sobre el mundo de la IA, el diario tiene previsto contratar a:

  • Un ingeniero de aprendizaje automático
  • Un ingeniero de software
  • Un diseñador
  • Varios redactores

«El equipo, dirigido por el director editorial de iniciativas de Inteligencia Artificial, incluirá también a colegas con una mezcla de talento en ingeniería, investigación y diseño, que actuarán como una especie de equipo de skunkworks dentro de la redacción. Juntos, colaborarán con otros equipos de los grupos de noticias, productos y tecnología para llevar las mejores ideas del prototipo a la producción». / Zach Seward, Director Editorial de Iniciativas de IA del New York Times

En una nota publicada tras la contratación de Seward, el Times afirma que, aunque está encantado de incorporar herramientas de IA a la empresa, se mantiene firme en su creencia de que «el periodismo del Times siempre será informado, escrito y editado por nuestros periodistas expertos«.

New York Times VS. la inteligencia artificial

El Times ha tenido una relación difícil con la IA generativa. Fue una de las primeras organizaciones de noticias que bloqueó el rastreador web de OpenAI para que no mostrara su contenido. Poco después, el periódico demandó a Microsoft y OpenAI, alegando que ChatGPT, además de haber sido usado para el entrenamiento de la herramienta, en ocasiones reproduce textualmente artículos del periódico sólo accesibles tras un muro de pago.

OpenAI, por su parte, respondió argumentando que es «imposible» entrenar a una inteligencia artificial sin cometer violaciones de propiedad intelectual.

Mientras tanto, la empresa de Sam Altman continúa negociando con numerosos conglomerados mediáticos una suerte de acuerdo económico (ínfimo, según algunas fuentes) a cambio de poder ofrecer sus contenidos informativos. Hasta la fecha, el más sonado de estos acuerdos ha sido el firmado con Axel Springer, propietaria de Bild, Politico Business Insider, entre otros medios.

El New York Times es el periódico más famoso del mundo, y una publicación en la que cada movimiento es escrutado por el resto de periódicos, llámese El País, The Guardian Der Spiegel. La inteligencia artificial generativa es, a día de hoy, percibida como el enemigo número 1 del periodismo.

También lo fue en su día internet.

Con la red, ya hemos visto cómo evolucionó la industria: con un abrazo de oso en forma de muros de pagos y contenidos por suscripción. El movimiento emprendido por el New York Times supone, otra vez, el arranque de un nuevo capítulo en la historia del periodismo en los tiempos de la sobreabundancia de soportes informativos. Sólo el tiempo dirá si se trata, para la prensa escrita, de un capítulo floreciente o moribundo.