Ayer te contábamos que algunas de las grandes empresas que están apostando por la inteligencia artificial han unido sus fuerzas para crear el Safety Fund, un fondo con 10 millones de dólares que luchará por preservar la ética y la seguridad en la IA. Y todo eso está muy bien, pero es necesario que tengamos presente que la madre de Bambi murió de un escopetazo: que esto es la vida real.

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Y una de las cosas que define la vida real es la lucha entre empresas de capital privado por hacerse con el control de un mercado. Lo vimos hace unas semanas con la inversión de Amazon en Anthropic (lo llevamos viendo un año con la megalómana inyección de dinero de Microsoft en OpenAI), y lo vemos hoy con un redoble de la apuesta de Google, de nuevo en Anthropic: Alphabet anuncia la inyección de 2000 millones de dólares en la empresa responsable de Claude, uno de los rivales de ChatGPT junto a Bard (también de Google, por cierto)

La mil millonaria inversión de Google en Anthropic, explicada

Si bien es habitual leer con frecuencia noticias sobre inversiones millonarias en inteligencia artificial, la inyección de capital de Google en Anthropic se produce en un momento interesante. Esta semana, Google y Microsoft (entre otras empresas tecnológicas) anunciaron sus resultados económicos para el tercer trimestre de 2023.

Uno de los titulares de la jornada fue que Google no había sido capaz de alcanzar las expectativas de sus inversores en materia de IA (llegando incluso a oírse voces que ponían en tela de juicio la idoneidad de gastarse tanto dinero en algo como la IA, cuya monetización y posible condición de burbuja aún no están claras). Pero Google parece tener las claras y ha redoblado su apuesta en Anthropic, cuyo CEO, Dario Amodei, encabezó la lista TIME personalidades más importantes relacionadas con la inteligencia artificial.

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Con esta inversión masiva de 2.000 millones de dólares de Google, Anthropic se une a OpenAI en la persecución del liderazgo en el espacio de la inteligencia artificial, recibiendo inmensas sumas de los gigantes tecnológicos Google y Amazon, que no han podido moverse lo suficientemente rápido. Es un buen resumen de los tiempos que corren en Sillicon Valley: los que pueden, construyen; los que no, invierten.

El acuerdo de financiación, según fuentes conocidas citadas por The Wall Street Journal, supone la inversión de 500 millones de dólares ahora y hasta 1.500 millones más adelante, aunque no está claro en qué plazos o condiciones, si es que los hay.

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Basta recordar la enorme inversión de 13.000 millones de dólares de Microsoft en OpenAI a principios de este año, o los 4.000 millones de dólares comprometidos por Amazon para Anthropic, para concluir que estamos en medio de una guerra silenciosa por ver qué empresa se hace con el monopolio de la inteligencia artificial, una industria que, para muchos, está tomando proporciones de burbuja similar a la de la burbuja puntocom de principios de siglo.

La inversión de Google es sólo la última de una guerra de poderes entre empresas rivales con un número limitado de campeones a los que respaldar. Aunque todas estas empresas son poderosas y expertas en muchas áreas de la tecnología, el simple hecho es que ninguna de ellas sería capaz de plantar cara de forma creíble ni a OpenAI ni a Anthropic en el ámbito de los grandes modelos lingüísticos.

Es por eso que sacan la billetera a relucir con tanta alegría: los inversores de Sillicon Valley llevan casi un año apostando firmemente por las bondades y promesas de la inteligencia artificial. Ninguna empresa tecnológica seria puede, hoy por hoy, permitirse no tener al menos una participación parcial en los líderes del espacio.